TÉCNICAS DE MASAJE EN LA ESPALDA
 

El masaje nos proporciona el medio de hacer frente a una continua jornada de trabajo y de presiones cotidianas. Para la gran mayoría de nosotros, la rigidez y el dolor son una forma de vida a la que nos hemos habituado, y que con frecuencia no nos damos cuenta de que nuestros músculos están tensos hasta el momento en que damos o recibimos un masaje. El masaje puede significar un viaje hacia la comprensión de nosotros mismos, en el que se nos revelará el sentimiento de estar relajados y en armonía con nosotros mismos, al tiempo que experimentamos el placer de sentir que nuestro cuerpo puede respirar y moverse con libertad.
El masaje es muy sencillo de aprender. Cualquiera puede llegar a dominarlo, por ser fundamentalmente algo instintivo en nosotros. Tenemos la costumbre de acariciarnos la frente cuando estamos cansados o nos duele la cabeza, o cogemos la mano de un amigo o enfermo para consolarlo o reconfortarlo, y frotamos una zona que nos duele de la misma manera que acariciamos a nuestro perro o gato. La finalidad de esta página es ayudar a desarrollar esta capacidad natural. Con esta ayuda, cualquier persona podrá empezar a desarrollar los poderes terapéuticos de sus manos, y con ello aliviar el dolor de espalda dentro de un entorno familiar o de parentesco.

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Todo lo que se necesita para empezar a practicar el masaje es atención, un poco de tiempo y energía y sobre todo sensibilidad. Para prepararnos para la terápia que nos concierne que es el masaje de espalda, son necesarias ciertas directrices generales.  Ante todo, es necesario tener preparado el entorno, de manera que todo esté dispuesto para la sesión antes de empezar.  La habitación debe estar con una temperatura agradable y confortable, con almohadillas, mantas, toallas y con el aceite o cremas que pueda necesitar. Es muy importante la continuidad del masaje es por ello que todo debe estar a punto antes de empezar.  No olvidarse de las necesidades de la persona que va a recibir masaje pues el frio y la incomodidad son vitales para nuestro objetivo final. Para dar masaje debemos movernos con plena libertad, por ello llevaremos una ropa holgada y cómoda. Sin perder la continuidad, debe relajarse cuando cambie de posición durante la sesión, sino su tensión se transmitirá a la otra persona.  Su cuerpo debe estar equilibrado tanto si realiza el masaje de pie, sentado o arrodillado ya que su comodidad depende de la postura que adopte. Sus movimientos han de realizarse desde el tronco y la pelvis, utilizando todo el cuerpo para aplicar presión, no sólo las manos o los hombros. Evitará cansarse o sentirse tenso si consigue respirar libremente y deja que su cuerpo se mueva con naturalidad. Antes de cada sesión es necesario hablar con la pareja sobre lo que va a hacer y averigue donde esta localizado el dolor. Es conveniente evitar las charlas superficiales ya que solo conseguiran disipar la concentración. No empezar un masaje si está preocupado, indispuesto o de mal humor, pues esto agotará su energía y su estado repercutiría sobre la otra persona. Se debe encontrar el tipo de presión que necesita cada parte del cuerpo y distinguir entre dolor y molestia.

Para realizar el masaje el ambiente será agradable Los dos requisitos más importantes para crear un ambiente agradable son el calor y la tranquilidad.
Es conveniente que tenga a mano una manta o una toalla grande para tapar a la otra persona por si siente frio en algún momento. Preparar los cojines necesarios tanto para usted como para su pareja ya que de esta manera estarán más cómodos. Es conveniente escoger una hora adecuada que nadie moleste. La música de fondo es muy útil pues ayuda a relajar. La luz deberá ser indirecta ya que las luces directas impiden que los ojos se relajen.

Para realizar el masaje en el suelo requerirá de un espacio de 2 por 3 metros. Es mejor hacerlo si está enmoquetado o alfombrado. Coloque una manta doblada o un saco de dormir y cúbralo con una sabana o toalla grande por si usa aceite o alguna crema. Para protejer sus rodillas cuando cambie de posición usted necesitará que la superficie acolchada pueda extenderse más allá del cuerpo de su pareja. No emplee nunca una cama ni un colchón de muelles ya que cualquier presión que se ejerza sería absorbida por el colchón.
Puede realizar el masaje en una mesa plegable de aluminio que puede comprar en cualquier establecimiento de material médico o bien en una mesa de madera construida por un carpintero. La mesa plegable debe tener seis patas para ofrecer un apoyo estable, así como un colchón de espuma y una sabana o toalla grande. Puede improvisar con alguna mesa que ya disponga, si tiene la altura que le llegue a sus caderas y las dimensiones de 180 por 75 centímetros.

La importancia del Donante y el Receptor

El Donante
Es aconsejable llevar ropa cómoda y holgada mientras se dá masaje. Deberá lavarse las manos y comprobar si tiene las uñas cortas. No lleve reloj ni anillos. La otra persona tampoco llevará collares, pulseras u objetos que pudieran molestar para el masaje. Si utiliza aceite, el receptor debería estar preferentemente desnudo, aunque habrá que respetar siempre los deseos de la otra persona si se siente mejor parcialmente vestida. Su pareja ha de estar cómoda, con cojines bajo las rodillas y abdomen. Durante el masaje hay que procurar estar relajado y concentrado en todo momento. Lavarse las manos al finalizar el masaje.

El Receptor
El receptor del masaje ha de jugar un papel importante en toda la sesión. Una vez sentado o tumbado deje que el cuerpo se relaje, dejese ir. Cierre los ojos y concentrese en su respiración. Olvide sus preocupaciones. Al sentir las manos del masajista, sea receptivo y concéntrese en las sensaciones que genera ese contacto. Cuando el masajista eleve o mueva sus miembros, usted deberá abandonarse más que intentar colaborar con él. Si le gusta especialmente algún tipo de presión o movimiento, o si la presión es en algún momento excesiva, hágaselo saber al masajista.

Preparese antes de dar un masaje.
Antes de empezar a dar masaje sobre la espalda hay que untarla con aceite o crema hidratante. Ello permitirá poder deslizar las manos sobre la superficie de forma suave y regular, sin producirle una fricción molesta. No se exceda en la cantidad de crema utilizada ya que si la espalda está muy empapada, no se podrá ejercer el contacto adecuado.
Puede utilizar cualquier aceite vegetal, como por ejemplo de girasol o de almendras. El aceite de oliva es demasiado viscoso. Caliente un poco el aceite o la crema que vaya a usar colocando el recipiente en agua caliente.
Antes del primer contacto con la espalda vierta el aceite o crema en la palma de la mano, restriegue las manos para repartir bien la crema.

Aprenda a colocar las manos
El contacto inicial con las manos reviste suma importancia. Si las manos de la persona que da masaje expresan cuidado, sensibilidad y confianza, se establecerá el tono adecuado para el resto del masaje. Sus manos deben tocar al receptor con autoridad y suavidad a fin de que éste tenga confianza en ellas. Es el contacto inicial el que asegura inmediatamente la confianza y sumisión.
No se puede dar masaje con eficacia a menos que el receptor esté dispuesto a recibir. El receptor debe permitir que el masajista penetre en la esencia misma de su ser.
Coloque suavemente una mano sobre el sacro y la otra directamente entre los omóplatos. Deje que sus manos contacten con el cuerpo del receptor de la misma manera que la mantequilla se derrite sobre un pastel.
Cuando sus manos se encuentren en reposo total, todo su cuerpo debe estar relajado. Mantener este contacto durante diez segundos. Asegúrese de que sus muñecas y manos están relajadas, ya que unas manos tensas comunican tensión al receptor.


La sensación que produce el primer contacto es muy importante

 

La sensación que produce el primer contacto y la que produce el interrumpirlo es algo muy importante para la persona que recibe el masaje. Después de repartir homogéneamente el aceite en sus manos, bájelas muy lentamente hacia la parte del cuerpo sobre la que va dar masaje. Igual que usted puede sentir el calor o la energía que rodea el cuerpo de su pareja antes de llegar a tocar su piel, ésta puede sentir la presencia de sus manos, por encima de su cuerpo. Las manos han de estar relajadas al tocar el cuerpo, y cuando necesite coger más aceite o moverse hacia otra parte del cuerpo, la interrupción también ha de ser lenta y suave. En algunas escuelas de masaje se aconseja mantener siempre una mano sobre el cuerpo mientras se trabaja, pero esto no es necesario si los movimientos son lo suficientemente suaves. Especialmente al trabajar en el suelo, es mejor interrumpir el contacto para desplazarse hacia otra parte del cuerpo, pues es difícil cambiar de posición sin golpearlo alguna vez de forma accidental.

El masaje íntegro de espalda comprende un número pequeño de fricciones distintas

INTRODUCCIÓN
El masaje íntegro de espalda consiste en un número pequeño de fricciones distintas, repetidas de diferente manera, según las necesidades de las zonas donde se aplican.
Para una mayor comprensión y sencillez hemos dividido estas fricciones en cuatro grupos : de Deslizamiento, de Profundidad mediana, de Fricción profunda y de Percusión.
No se preocupe mucho de la técica y permanezca más atento a las sensaciones de las manos y hacer que el masaje tenga una continuidad. Experimente con distintas velocidades y presiones tratando de desarrollar el sentido del ritmo, para que las manos pasen de un movimiento a otro distinto sin interrumpir el contacto.

LAS FRICCIONES DE DESLIZAMIENTO
Estas fricciones deberán realizarse suavemnete y deslizando rítmicamente las manos sobre la piel, como las olas al llegar a la orilla del mar. Se emplean en cualquier parte del cuerpo para empezar y para finalizar el masaje, y también como masaje de transición con el fin de amortiguar el cambio de un movimiento a otro.
Estas fricciones no actúan sobre la profundidad de las masas musculares.

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La Fricción Larga  Esta fricción es un movimiento amplio, fluido y suave. Apoye suavemente las manos sobre el cuerpo del receptor. Con las manos juntas muévalas lentamente por la espalda, siguiendo las curvas del cuerpo. Cuando llegue a la región inferior de la espalda separe las manos y vuelva por los lados. Repita luego el movimiento 3 veces. Utilice esta fricción para extender el aceite o la crema por toda la espalda.

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La Ondulación  Acaricie suavemente la piel, usando la punta de los dedos y las manos alternativamente. Las manos deberán estar relajadas para poder recorrer una amplia zona sin tener la necesidad de cambiar de postura.

 

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Movimientos amplios circulares  Mueva las manos realizando circulos bastante amplios, como formando espirales.

 

LAS FRICCIONES DE PROFUNDIDAD MEDIANA
Con estas fricciones se empieza a trabajar más profundamente sobre las grandes masas de músculos, amasando, estirando y retorciendo la carne. El objetivo de estas fricciones consiste el relajar los músculos, eliminando las materias residuales y favoreciendo la circulación sanguínea y linfática. Para ello alterne las manos y amase, estire y retuerza la carne. Para amasar apriete y suelte la carne con un movimiento amplio y circular. Para estirar realicelo en los costados. Para el retorcimiento las manos se acercan desde los costados opuestos, de manera que la carne se comprime primero hacia arriba y luego se estira.


amasamiento

El Amasamiento  Use toda la mano. Agarre y apriete una pequeña zona, soltando la carne con una mano mientras la otra empieza a coger más. No separe demasiado las manos del cuerpo y pase gradualmente de una mano a la otra, como si estuviera amasando pasta.

 

 

estiramiento

El Estiramiento  Coloque una mano en el costado del receptor de manera que toque la mesa o el suelo con la punta de los dedos y teniendo cerca la otra mano. Estire hacia arriba alternando las manos y llevando cada una a donde estaba la otra. Recorra así todo el costado, siempre con movimientos rítmicos.

 

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El Retorcimiento  Coloque la mano izquierda en el costado más cercano y la derecha en el otro costado y luego empuje hacia adelante con la mano izquierda y hacia atrás con la derecha (Figura A). Sin detenerse, cambiar la dirección y volver al lado opuesto (Figura B). El movimiento deberá ser lento y sin interrumpir en ningún momento la continuidad de las fricciones.

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LAS FRICCIONES PROFUNDAS

  • Aquí usaremos los pulgares, las puntas de las manos para llegar a la profundidad del tejido, donde pueden haber ocultas otras tensiones. Una vez habiendo relajado al receptor con los movimientos de deslizamiento y de profundidad mediana ya se puede penetrar en las capas más profundas de los músculos y actuar sobre las articulaciones. La penetración ha de ser progresiva hasta el límite del dolor, permitiendo una ligera molestia.

presion

Presión con el talón de la mano  Apretar suave pero firmemente con el talón de las manos, en un movimiento alternado y rítmico. 

Rodamiento de los pulgares  Hundir la yemas de los pulgares en la carne con presiones cortas y profundas, o realizando pequeños círculos, según el lugar donde realice el masaje. Presione con un pulgar después del otro sucesivamente, cada vez con un poco más de fuerza, hasta llegar a recorrer una amplia zona. 

Presión con la punta de los dedos  Realizar pequeñas curvas elípticas apretando las articulaciones y sus zonas colindantes. Estos movimientos han de ser algo profundos, y no sólo sobre la superficie de la piel.

LA PERCUSIÓN
La percusión es un movimiento más estimulante que relajante que consiste en distintos tipos de presiones rítmicas y enérgicas, realizadas repetidamente. Los golpes pueden realizarse con el canto de la mano, con la mano ahuecada, y con el puño cerrado. El objetivo de la percusión es el de estimular las zonas de tejido blando, como los músculos de los muslos y las nalgas, tonificando la piel y favoreciendo la circulación.

cantos

Golpes con los cantos de las manos  Golpear suavemete con los cantos de las manos, presentando una palma frente a la otra, de forma alternada, bastante rápido y con los dedos algo sueltos.

 

 

ahuecadas

Golpes con las manos ahuecadas  Ahueque la manos, arqueándolas por los nudillos, pero con los dedos rectos. Golpee suavemente y alternando con una y otra mano.

 

 

puños

Golpes con los puños  Cerrar los puños sin apretar y repita la misma sucesión de golpes, alternativamente, con la parte más carnosa del puño. Las manos deberán estar relajadas para poder golpear con firmeza pero suavemente.

 

pinzamiento

El Pinzamiento  Ha de pellizcar pequeñas zonas de carne entre los pulgares y los demás dedos. La carne ha de resbalar fácilmente entre los dedos tras cada pellizco.


MASAJE DE LOS HOMBROS DESDE LA CABEZA
Cuando haya extendido el aceite por la espalda, empiece a trabajar sobre los hombros, uno después del otro. Comenzar por el hombro opuesto al que está mirando el receptor. En primer lugar, los masajes han de rodear al omóplato y subir por las costillas. Después empiece con las fricciones más firmes, amasando las partes carnosas de los hombros. Ejercer cada vez más presión, pero de forma gradual, con los pulgares, rodeando la base del cuello y el trapecio. Deberá concentrarse más en los nudos de tensión que encuentre, intercalando masajes más amplios y suaves para relajar los músculos. Puede terminar con presiones alternadas de los pulgares a lo largo de la columna vertebral.

hombros

Amasamiento de los hombros  Apretar y juntar la carne empleando una mano después de la otra. Amasar toda la zona que rodea al omóplato y la región de las costillas, así como el mismo hombro, siguiendo sus curvas.

 

 

pulgares

Rodamiento de los pulgares en la base del cuello  Puede empezar a dar masajes más profundos rodando los pulgares en el triángulo formado entre la parte superior del hombro y la base del cuello. Las presiones deberán ser cortas y firmes, y cada vez más profundas para aliviar cualquier tensión. Hay que comprobar que la presión no parezca excesiva para la otra persona.

 

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Presiones con los pulgares junto a la columna vertebral  Empezar desde la base del cuello, trabajar con los pulgares alternativamente y con presiones firmes y cortas a lo largo del surco que forma la columna vertebral. Bajar así hasta la mitad de la espalda, luego deslizar las manos hasta la base del cuello y repetir el proceso.

 

MASAJE DE LOS HOMBROS DESDE EL COSTADO
Cambie de posición para trabajar sobre el mismo hombro desde el lado, de espaldas a su cara. Levante con cuidado el antebrazo de su pareja y póngalo sobre la parte inferior de su espalda. Una vez colocado el brazo del receptor en la espalda, ponga su mano derecha bajo el hombro del receptor y su mano izquierda bajo el hombro izquierdo, y viceversa cuando lo haga desde el otro lado. Ahora podrá ver el omóplato más marcado. Emplee su mano libre para trabajar sobre él y a su alrededor. Una vez que haya presionado a lo largo de la espina del omóplato, y amasado la parte posterior del cuello, aparte el brazo del receptor de su espalda suavemente y coloquelo junto a su lado.

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Masajes bajo el borde del omóplato  Coloque una mano bajo el hombro y con la otra dé masaje alrededor del omóplato. Empezar en la parte superior del hombro, bajar despacio rodeando el omóplato y presionando bajo el borde. Repetir varias veces.

 

 

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Presiones sobre la superficie del omóplato  Describa pequeños círculos con las puntas de los dedos sobre la superficie del omóplato. Repetir varias veces sobre toda la zona.

 

 

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Presiones sobre la espina del omóplato  Localice la espina del omóplato tal como muestra la figura de la izquierda ( la espina del omóplato cruza horizontalmente la parte superior de ambos lados de la espalda ). Apriete la espina firmemente con los dedos y el pulgar a lo largo de ella varias veces desde el cuello hacia el exterior.

 

cuello

Amasamiento de los músculos del cuello  Coger los músculos de la base del cuello entre el pulgar y los otros dedos. Presionar sobre los músculos, amasandolos en toda la zona del cuello.

 

MASAJE DE LA PARTE INFERIOR DE LA ESPALDA Y LAS NALGAS
Sitúese en la parte inferior de la espalda, al lado de su pareja y a la altura de sus muslos. Primeramente, amasar los músculos de la parte inferior de la espalda y luego masajear las nalgas antes de subir por ese lado de la espalda.


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Vértebras lumbares y sacro  Alterne las manos dando masajes circulares alrededor de la columna lumbar y del sacro, amasando la zona uniformemente. Debe trabajar ampliamente sobre toda la zona.

 

 

 

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Amasamiento de los músculos de las nalgas  Hundir las manos hasta donde le sea posible en una de las nalgas y empieze a amasar profundamente, cogiendo la carne y soltándola sucesivamente con una y otra mano. Trabaje sobre toda la nalga, apretando y amasando.

 

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Pinzamiento en las nalgas  Alternando las manos, coja pequeñas zonas de carne entre el pulgar y los otros dedos y suéltelos. Trate de mantener un ritmo más bien rápido pero regular, siempre con las manos relajadas y las muñecas sueltas.

 

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Ascender por los costados  Empiece por las nalgas y emplear las manos alternativamente para ir subiendo por el lado opuesto del cuerpo, sin dejar nunca de tener una mano en contacto con él.

 

MASAJE EN LA COLUMNA VERTEBRAL
El estado de la columna vertebral tiene repercusiones tanto a nivel físico como emocional. Los nervios de la columna unen el cerebro con todas las demás partes del cuerpo, y al estar la columna cerca de la superficie de la espalda, el masaje en esta zona puede tener un efecto profundamente relajante. En general, hay que evitar presionar directamente sobre las vértebras y se trabajará a los dos lados de la columna, disipando cualquier nudo que podamos encontrar durante el masaje.

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Deslizamiento de los dedos  Apoyar una mano sobre la otra y deslícela desde la base de la columna hasta el cuello. Con los dedos índice y corazón, presione sobre los lados de la columna siguiendo el mismo camino con la otra mano, con lo que se creará una onda a lo largo de toda la columna dorsal hasta llegar al coxis.

 

 

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Deslizamiento de los dedos  Apoyar una mano sobre la otra y deslícela desde la base de la columna hasta el cuello. Con los dedos índice y corazón, presione sobre los lados de la columna siguiendo el mismo camino con la otra mano, con lo que se creará una onda a lo largo de toda la columna dorsal hasta llegar al coxis.

 

El contacto físico es vital para el bienestar personal a cualquier edad.

 

Todos necesitamos sentir el contacto físico de los demás. Somos seres perceptivos que necesitamos el calor del contacto pues sin él careceríamos del poder de comunicarnos, de dar y de recibir.
Se cree que el masaje es un lujo, y solo se acude a él cuando se le necesita. Sin embargo, teniendo en cuenta el incremento de las enfermedades relacionadas con la tensión y el estrés, el masaje y cualquier terapia manual deben ser adoptadas e integradas a la vida diaria y han de considerarse como parte de la medicina preventiva.
El masaje proporciona un gran alivio en los niños y se puede recurrir a él durante los años de crecimiento para tranquilizarlos. Es necesario enseñar y animar a los niños a que aprendan a dar masajes si es de su interés; a los seis o siete años, ya tienen la suficiente fuerza y habilidad en los dedos, y lo encuuentran muy divertido.
A la edad adulta hay muchas molestias que pueden aliviarse gracias al masaje, sobre todo el dolor de cuello y espalda ocasionado después de un día agotador por las tensiones sufridas ya sea en la oficina o cansancio muscular originado por trabajo físico o ejercicio excesivo. También pueden aliviarse las molestias por sedentarismo e invalidez como las personas que hacen poco ejercicio o estan inválidas. Para el deporte, el masaje es de gran ayuda ya que la relajación es primordial para un óptimo rendimiento.
Si el contacto físico es vital para el bienestar personal a cualquier edad parece que nos olvidamos de la tercera edad pues puede aliviar los dolores reumáticos y rigidez muscular